La Sorpresa
Fabian
Soy una persona muy pasional y en este relato le voy a contar una aventurilla que me sucedió en mi centro laboral. Eran aproximadamente las 20 hrs. cuando entré a laborar, la mayoría de los trabajadores de hospital entran a esa hora. Estaba viendo, muy tranquilo, haber quien veía llegar cuando menos me di cuenta vi llegar a una compañera la cual su marido la había ido a dejar para que no le pasara nada en el camino, la despidió en la puerta con un beso de enamorados y entró vestida con su uniforme de enfermera, el cual sus pantalones, por la tela semi-transparentes, dejaban ver una hermosa prenda íntima de encaje en su rico trasero. Cuando pasó cerca de mí y viendo que su marido ya se hubiese ido, le lancé un piropo diciéndole que se veía bastante atractiva. Ella con un poco de coquetería asintió con una sonrisa dándome las gracias y se fue. Después de estar trabajando, ya pasada la noche cuando bajo un poco la carga laboral, me di tiempo para ir a ver a esa hermosa mujer, la cual estaba haciendo sus notas correspondientes. Estaba sentada en un banquito de esos redondos de consultorio, los cuales son como los de una moto; el trasero firme que se le vio a la entrada se había incrementado extraordinariamente, dando una imagen espectacular a la vista de cualquiera, dibujando su lencería a su máxima expresión. Me acerqué como si nada hubiese visto y empezamos a entablar una conversación, la cual fue muy amena sacando poco a poco lo sexual. Como que no queriendo y sí, admiré su cuerpo y le hice la observación “¿Cómo puedes mantener ese cuerpo tan estético?” a lo cual me hizo mención que hacía ejercicio. Retándola un poco le mencioné que si todo su cuerpo era así o nadamás sus caderas y sus piernas, me miró como molesta y yo me quedé helado, pensando que la había ofendido. Se levantó mirándome y se quitó el chalequito color verde que tenía puesto, el cual dejó ver un cuerpo perfecto desde la cabeza hasta los pies. En ese momento yo ya no aguantaba las ganas de abrasarla, tomarla entre mis brazos y hacerla mía, pero, como la mayoría de los hombres, no quería verme tan ansioso para no espantarla. Se sentó y seguimos hablando de varios temas, entre ellos los sexuales. Me despedí, lo cual antes de irme, me preguntó que donde descansaba, por si necesitaba algo. Le mencioné el lugar el cual estaba un poco alejado de los servicios y le di mi teléfono, por si quisiera algo me hablara. Al mismo tiempo me dio el suyo y me fui a descansar al cubículo, en el cual, mi compañero laboral ya estaba recostado viendo una porno en un Dvd portátil; le conté mi lujuriosa conversación con esta chica, y después de un rato, medios cachondos por la película que estábamos viendo, mi compañero me dijo que le hablara para que viniera, le contesté que estaba loco, “¿Cómo crees?” le dije “¿Y qué le digo? ¿Qué venga a coger o qué?”, él insistió, y yo, bien facilito, que me dejo convencer. Le hable le dije que ya estaba descansando, pero si tenía algún problema, que no dudara en hablarme, que aunque estaba descansando no estaba durmiendo porque estaba viendo una película a, lo cual, me preguntó que cual era, y claro, yo no le iba a decir que era una porno, así que le invente cualquier cosa y le dije que no conocía el nombre pero que era una película de corte sensual, fue todo y colgamos. Me dormí a regañadientes de mi compañero, que me dijo que esa no era una invitación al cuarto, quedándose parcialmente enojado viendo el video. Después de un tiempo, la verdad no sé cuanto, tocaron a la puerta, yo que estaba al fondo seguía recostado y mi compañero tuvo que abrir. ¡Sorpresa! era esa espectacular mujer, la cual preguntó por mí, “Está descansando” argumentó mi amigo, a lo cual ella respondió “No, él me dijo que no estaba durmiendo” al mismo tiempo que se introducía a la habitación y preguntando qué película estaba viendo, yo me hice el dormido, ya que nos encontró con la video prendida y la película porno. Mi compañero le dijo enseguida que me iba despertar, cerró la puerta y no tuve más remedio que levantarme y ofrecer disculpas por el tipo de película que teníamos caminando hacia el dvd para apagarlo, ella dijo que no me disculpara, que también a veces veía con su esposo películas de esas. Haciéndonos entrar en confianza, se sentó entre nosotros y empezamos los tres a ver la lo que quedaba de ese film, no pasaron ni dos minutos cuando yo ya estaba como agua para chocolate, y mi compañero creo que estaba peor, ya que era bastante excitante estar viendo ese tipo de películas con una mujer que parecía, no le incomodaba en nada esa situación. Sin mencionar palabra y después de estarnos rosando cada quien con su entre pierna nuestras partes, tocándonos suavemente con disimulo. Súper excitados, ya que ella se había sentado en medio de los dos, sin decir palabra y casi al mismo tiempo, empezamos a rozarle las rodillas, como cuando vas a un cine porno, con un poco de cautela. Al ver que no decía nada y ni se inmutaba, entramos en confianza completa y le empezamos a meter mano, yo por la parte de arriba, lo que era de la cintura, su busto y su cuello y mi amigo su cadera, su pelvis y sus piernas, todo era como de película. Le quitamos la ropa casi al instante, como perros salvajes, a lo cual ella parecía que le gustaba ya que nos incitaba más con aquellos quejidos de excitación, dejando ver por completo toda su lencería, la cual tampoco le duró mucho tiempo. La tendimos de espalda al piso, mi compañero como animal con su presa, le metió la cabeza entre sus piernas descontrolado, queriéndole tomar todos sus jugos, que para entonces estaba bastante húmedo. Yo por mi parte estaba completamente desnudo y haciendo alarde de mi sexualidad, le di a probar mi polla, la cual no le costó trabajo desaparecerla en esa boca que la pedía con ansia una y otra vez, me la besaba, se comía mis testículos y creo que me dio un beso negro. Así estuvimos por un buen rato hasta que cambie con mi con mi compañero, él fue a su rostro a que se la mamara y se la empezó a comer insaciablemente, como si en eso se llevara la vida. Revolcándonos de placer, de lujuria, estábamos incontenibles, yo le di una estocada tras otra a su intimidad , era inexplicable ver los quejidos de placer de una mujer abatida por dos pollas, la tuvimos así durante un buen tiempo, ella pedía más y más, realmente era insaciable en esos momentos, esa mujer tenía todo pare ser una gran puta. Movía sus caderas como nadie la, mamaba igual, no pude más, y que me fui al frente para que me la mamara de nuevo, no teníamos freno realmente, no hicimos el amor, era puramente sexo, sin miramientos. Nunca nos detuvimos, si nos gustaba hacer una u otra cosa, simplemente los instintos salieron de los tres, sin consultarnos, ni preguntas, ni reproches. Después de un rato no me contuve más, era inevitable y me vine en su cara, ella se dejó bañar por toda la leche que le vertí, tragaba lo más que podía y pedía más, no tengo como explicar lo deseosa que ella recibía mis jugos y se revolcaba mientras mi amigo la estaba follando en su intimidad, hasta que se vino dejándola empapada en su sexo. La satisfacción de lujuria se vio disminuida por la de ella, me limpió como gatita retozona, con su boca hasta que me lo limpió por completo. Me quedé recostado boca arriba, viendo como esa escultural mujer se bestia y se limpiaba el semen que le brillaba por todo su cuerpo; como esto sucedió en el inter de su descanso, tuvo que vestirse rápido e irse para que nadie se diera cuenta. Desde entonces somos más que amigos y hemos hecho otras cosas diferentes que luego, si es posible, les contaré.
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