Aceites y Lubricantes
Anales
Anillos
Consoladores
Vibradores
Combos Super Ofertas
Para Ellas
Para Ellos
Romance
Lingerie
Ofertas
Consulta con Especialistas

News and Play
Cocina Afrodisíaca
Videos
Tus Relatos
 
 

La Segunda Fantasía con mi amo
Graciela

Es una fantasía con la continuación de nuestra primera noche

Me levanté y te convidé para un baño. Mis piernas estaban débiles y aún trémulas, debería prepararme para ti. Tú no eras tan fácil como pensé. Fuimos al baño. Prometí que de esta vez, no te buscaría como hembra. Sería sólo un baño y éste prometía ser muy rico. El agua estaba fría en mi cuerpo caliente y tú comenzaste a enjabonarme con cariño, me entregué a ti. Me gustaba ser enjabonada como una niña, todavía tus manos estaban comenzando a ponerme excitada, pero me contuve. No quería que pensases que era yo insaciable, pero sí, ya estaba sintiéndome así, como si nada de ti me bastase. Miré tus ojos y  sorpresa, comprendí que te sentías de la misma forma.

Mis manos ya estaban sobre tu cuerpo mojado, acariciando, sintiendo tu piel macia. El agua hacia que tu piel brillase como oro despertando mi codicia en tenerte para mí. Tus manos acariciaban todo mi cuerpo, sentía tu toque por mis piernas, mis nalgas, mis senos. ¡Ah!, qué delicia, tus manos en mi vagina enjabonada. Estaba con ganas de ser poseída por ti otra vez, no, con sinceridad, muchas veces. Proseguí enjabonando tu cuerpo, mis manos por tu pecho, abdomen, tus piernas. Me arrodille a tus pies, enjabonando tus piernas y miré tu pene, muy duro, con el agua escurriendo por él. Bebí el agua de tu pene, el agua más deliciosa que he probado. Mi boca, muy caliente, chupa tu pene con cariño, pero con pasión, luego, mi lengua lo lamía de forma que me enloquecía. Mi amor, mi mayor placer era estar con tu pene en mi boca, me sentía excitada, realizada así. Podría sentir mi vagina lubricada, mojada, necesitando de ti, de tu hermoso pene. Te sentaste en un banco bajo y me llamaste para estar contigo, mas te pido por algo diferente, quiero compartir contigo mi intimidad, quiero que me veas gozar, como hago cuando no estás conmigo y pienso en ti.

Tomo la manguera de agua y empiezo a mojarme y tú te quedas quieto mirándome. Me gusta eso, dirijo el chorro del agua de la manguera en dirección de mi clítoris, cierro mis ojos, como hago siempre, pensando en ti, mi amor. Mi pierna derecha está sobre tus piernas. El agua hace presión arriba de mi clítoris, en su punto más sensible. Es muy rápido mi gozo así, lo siento muy fuerte, abro mis ojos y te miro, mientras me ves, excitado por mi gozo y por la expresión de mi rostro. Sabes que pienso en ti y me esperas. Tomas mi mano y me pones sentada arriba de tus piernas, de frente hacia ti. El banco es bajo, mis pies tocan el piso. Tu penetración fue lenta, te gustaba provocarme, mi vagina estaba muy húmeda por mi gozo y tu pene entra fácilmente, levanto mis caderas y bajo con fuerza, mientras te miró en tus ojos, siento mis pezones rozando tu pecho, me entrego, como hembra en celo, pero como niña pícara, controlo la fuerza de tu penetración. Tus manos aprietan mis nalgas, mi cintura, el agua de la manguera aún corre entre nuestros cuerpos. Beso tu cuello, mi lengua lame tus labios, mi amo, mi dueño, cómo te necesito. Siento que no voy aguantar mucho tiempo y no podré detener por más tiempo mi gozo y te llamo a gozar conmigo. ¡Entrégate! ah, niño, estoy loca ahora, pues tu pene penetra tan profundo que toca mi útero, te beso, sofocando tu grito, tu placer. Siento tu gozo dentro de mí, caliente, en chorros.

Sí, mi amor, fue mágico gozarnos juntos, como amantes perfectos. No sé bien como hacerte entender que te quiero, creo que entregando mi cuerpo, mi amor, corazón y alma, finalmente entiendas que soy toda tuya. ¿Cómo explicar lo que siento por ti?, ni yo misma entiendo. Apenas te necesito más que el aire que respiro. Saco tu pene de mí, lentamente. En el veo mi gozo, una leche blanca, señal fuerte de mi placer. Proseguimos nuestro baño, tú, cada minuto más cariñoso, me encantas. Nos abrazamos, mientras tú me bañas. No sé de donde sacas tanta fuerza, tanta excitación, pues en pocos minutos, aseguras mis manos para arriba, besas mis pechos, con locura, me viras para la pared y me penetras otra vez, con fuerza. Mi dueño, ¿estás loco?

Con mis manos aseguradas por tu mano, me siento frágil, entregada a ti, tu se aprovecha de eso, me muerdes el hombro, me hace más excitada aún. Mientras sentía el rozar de mis nalgas en tus vellos pubicos, tu pene penetra muy duro en mi vagina, rozando mi culo. Tu gozo fue rápido y fuerte. Parecía querer mostrarme quién era mi dueño, a quién pertenecía. Otra vez me bañas, soy tu niña y estoy segura. Me envuelves en la toalla, y en el cuarto, secas mi cuerpo y me ordenas que me acueste en la cama. Ah, niño, cómo es de rico tenerte como dueño, mi señor, mi amante. Estoy entregada a tus gustos.
Te recuestas a mi lado, me abrazas, besas mis labios y me pides que sea solo tuya y de nadie más?¿Cómo?, pregunto. ¿No percibes que ya soy tuya? tú eres dueño no solo de mi cuerpo, corazón, más también de mi alma. En toda mi vida esperé por encontrarte, ahora, no hay como regresar. Lo siento, mi amor, pero ganaste una esclava blanca. Te quiero, como jamás quise a nadie y no hay como cambiar eso.

Te acostaste junto a mí, escuchando el sonido de nuestros corazones y guardando fuerzas para después. Te espero. Tu brasileña. (Hay más fantasías para ti, mi amo)

 
 
 
Inicio  |   Regístrate  |   Mi Cuenta  |   Envíos  |   Condiciones de Uso  |   Anuncie en este Sitio  |   Privacidad  |   Contáctenos