Mi primera fantasia con mi amo
Graciela
Mi precioso, Soy muy directa y sufro mucho con eso, tengo sueños contigo. Esto que te voy a escribir es muy íntimo, hecho para mi hombre, en quién confío. Es una fantasía con nuestra primera noche.
Anochecía cuando llegaste. Me reconociste al verme, estabas tímido. Besaste mi rostro. Fuimos al hotel más próximo y en el cuarto, primero te bañaste, luego me bañé. Quisiste estar conmigo, pero no lo permití. Te encontré en la cama. Estabas tímido, indeciso de lo que sucedería. Me encaminé al lecho, sonriendo, tiré la sabana que te cubría, usabas ropa interior azul. Te dije que no te preocupases, que cuidaría de ti. Nos dimos nuestro primero beso en la boca, y era como me lo imaginaba, un beso mojado, gustoso, mi lengua tocaba tu lengua, la chupaba. Estabas muy excitado. Comencé a bajar mi boca por tu cuello, bajaba lamiendo y mordiendo. Estabas con un olor muy delicioso. Descendí por tus tetillas, jugando, fui por tu estómago, ombligo, y no mi amor, aún no allí donde quieres, seguí por tus piernas, dando pequeñas mordidas, tus pies, coloqué tus dedos en mi boca, Te quería todo. Comencé a subir lentamente, sí, mi amor, no resistí, paré en tu pene, que estaba muy duro, le di un pequeño beso, tímido, no quería asustarte, lamí tu verga, seguí por tu torso. Quería mucho chuparte, más me estaba conteniendo, tiré tu ropa interior por ahí y coloque tus testículos en mi boca, con cariño, y si, ahora no puedo esperar más. Aseguré tu pene y lo introduje lentamente en mi boca, lo chupaba suave. No resistí mas, lo coloqué todo en mi boca, lamiendo dentro de ella con mi lengua golosa. Comencé a subir y bajar mi boca, pasando suavemente la punta de la lengua por tu pene. Tú sostenías mi cabeza, no querías que parase. Eso me excitaba. Pero no quería que gozases así, no todavía. Quería ser penetrada por tu ti. Estabas como loco, queriendo colocar tus manos en mis senos, y no lo permití, habías sido un chico muy malvado y tenias que estarte quieto. Te diría cuando y como acariciarme. No resistí más, subí encima de ti y permití que me penetrases. Uff, sabía que dolería. Me senté sobre tu pene y comencé a moverme. Te ordene que colocases tus manos en mis senos, cabalgaba sobre ti y sentí que debía apresurarme, tú no podrías seguir más. Me moví de forma violenta, eso causaba dolor, más también mucho placer. Goce así, pensando en lo difícil que había sido tenerte allí, entre mis piernas. Que niño malo, me había hecho esperar mucho. Por eso lo pagarías muy caro. Te usaría de forma que ninguna mujer lo había hecho. Tú me debías eso. Toda aquella procovación, noches de insomnio, todas las formas de amarte que imaginé, las tendrías que hacer. Tu gozo sería después. Fue muy bueno sentirte gozar dentro de mi, me alejé de ti, no, no iría a descansar ahora. Coloqué tu pene en mi boca, tenía mi sabor. Seguí lamiendo hasta sacarlo de ti. No esperaba que te transformases de niño tímido a hombre, tan rápido. Te levantaste, mirando en mis ojos, sentía perder el control. Me volteaste, me pusiste en cuatro y me penetraste duro, así también dolía, penetra muy, muy profundo. Comencé a moverme, con una de mis manos acariciaba mi clítoris, rozando tu pene que me penetraba. Me cogiste los cabellos y grité que me hicieras fuerte. Cabalgabas sobre mí, usando mis cabellos como riendas. Yo era ahora tu potranca. Ah, mi amor, gozar así fue muy delicioso. Tú gozaste conmigo en arranques calientes, dentro, bien dentro de mí. Esta vez permitiré que descanses, ¿cinco minutos te bastan? Comencé a besar tu pecho, desciendo y también te volteo de bruces. Estaba al mando ahora. Te voy a enseñar algo. Oh, mi amo, no te preocupes, si no te gusta, no lo hago más. Comencé a besar tu nuca, los hombros y permanecías quieto, en cuanto lamía todo tu cuerpo, paré en tus nalgas y las besé también. Me gusta morderlas, pero no quería asustarte. Pasé la lengua por ellas y con mis manos las abrí, mi lengua toco tu ano, vi que no te gustó. Tienes muchos prejuicios para gozar así, más no tuviste forma de pararme. Mi lengua estaba caliente, y te ordené a masturbarte mientras yo te lamía. Ah, mi amo, no te preocupes va a ser delicioso gozar así también, como si se gozase por todos los poros del cuerpo. Te lamí hasta sentir que tú gozabas, tu ano se contraía con mi lengua. Te caíste, lo siento, te di una palmadita y me levanté. Tome un baño, cepille mis dientes. Estaba muy, muy excitada. Regresé y te hallé dormido. No mi amor, claro que no te voy a dejar. Te giré y te di un beso. Sonreías. Eras nuevamente mi muchacho tímido. Después de haber gozado tan fuerte, tu pene estaba flácido. Sin problemas. Me gusta así también, Ahora irá a caber del todo en mi boca. Comencé a chuparte, despacio, cerré mi boca con tu pene, dentro de ella, mi lengua paseaba por su punta. Ah, que malo, tu pene comenzó a crecer otra vez, ya no cabía más en mi boca. Estabas muy excitado, pero no querías seguir mi juego. Siento que me quieres sumisa, te levantas un poco, me empujas y subes encima de mí. Ahora, vas a penetrarme con violencia otra vez. Sí, vas a hacerlo, ya percibiste que así me gusta más, con un poco de dolor. Te colocas sobre mí, y muy osada, levanté mis piernas y las puse sobre tus hombros, así me penetrarías más profundo, sostuve tu cadera y te atraía con fuerza, controlando el ritmo de tu penetración. Ordené que te metieses más, mucho más y que gozases así. Sé que sentiste mi gozo cuando mi vagina se contraía, como para no permitir que salieses de dentro de ella. Gozaste también, fue maravilloso escucharte gritar mi nombre. Esta vez prometí que te dejaría descansar, ¿una hora te basta? Estaré despierta, jamás conseguiría dormir contigo allí, tan cerca de mis manos. Descansaste el tiempo que dije. Te desperté con besos por todo tu pecho. Ah, querido, también eres muy sensual, tu pene ya estaba duro, comenzaste a deleitarme, chupando mis pechos, pasabas las manos por mi cuerpo, como si quisieras hacerme sufrir, me pusiste de bruces y comenzaste a vengarte de mi, haciendo lo mismo que te había hecho antes, tu lengua en mis hombros, en mi nuca. Ah, estaba loca, haría cualquier cosa por darte placer. Me susurraste al oído ¿Harías cualquier cosa ahora mismo??, Ah, no, ya sabía lo que querías, querías estar al mando, cabalgando sobre mí otra vez, pero ahora querías penetrarme por detrás. Nos acostamos de lado en la cama, tu detrás de mi, comenzaste a rozar tu pene en mi ano, estaba un poco asustada. Comenzaste a penetrarme, ordené que parases y me obedeciste, pero no permití que sacases tu pene. Estabas confuso. Esperé a que el dolor pasase. Comencé a moverme lentamente, acomodando tú pene dentro de mí. Estaba muy excitada, me moví más, pidiendo que fueses más profundo, más fuerte. Me coloqué en cuatro, sin sacar tu pene de mi y tú, muy malo te vengabas. Sabía que harías eso, cogiste mis cabellos y me penetraste tan fuerte que dolía. No me importaba, te pedía más. Gozaste mucho, lo sentí cuando gritaste mi nombre. Uff, así, voy a terminar por morirme. Te pedí que te quedases quieto y sacases tu pene de mí. Te acostaste a mi lado, victorioso, habías conseguido vengarte de mi, sojuzgándome, dando placer y también dolor. No me importa, te amo así mismo. Me levanté y te invité a un baño. Mis piernas estaban débiles y aún trémulas, debería prepararme. Tú no eras tan fácil como pensé. Fuimos al baño. Prometí que de esta vez no te molestaría. Sería sólo un baño. Eso nosotros lo descubriríamos después en otra noche. Con tu brasileña...
|